A través de este ensayo, discutiremos la relación
existente entre lo íntimo, lo privado y lo público en los medios de
comunicación, cómo estos manejan esas tres esferas -lo íntimo, lo privado y lo
público-, y qué le acarrea esto tanto al periodista como al objetivo
periodístico. Hablaremos también de María Fernanda Núñez, modelo colombiana
víctima de un ataque con ácido, de cómo la intervención de los medios impactó
su carrera a partir de este suceso, y por último analizaremos la perspectiva
del periodista, qué lo lleva incursionar en las esferas de lo íntimo y lo
privado, si debe o no limitarse a trabajar con lo público, y si lo hace por convicción
propia o se ve manipulado durante su trabajo.
Interrogantes como los anteriores, surgen entre los
distintos públicos de noticias, los periodistas, los editores, los equipos de
investigación y demás, al encontrarse con noticias de un impacto social
alarmante. Cuando un personaje o figura pública incurre en un acontecimiento de
sociedad, es obligación de los medios informarle a esta segunda qué ha
sucedido. El suceso, puede ser de carácter íntimo,
privado o público. Esto, es lo que Garzón Valdés nos propone con el nombre
de esferas.
Propone
Garzón estos cimientos para edificar el acuerdo: Intimidad: “el ámbito de los
pensamientos de cada quien… lo aún no expresado y que probablemente nunca lo será…”.
Privacidad: “la esfera personal reconocida… el ámbito reservado para las
relaciones interpersonales donde la selección de los participantes depende de
la libre decisión de cada individuo. Lo público: “la esfera de libre
accesibilidad de los comportamientos y decisiones de las personas en sociedad,
las cosas que pueden y deben ser vistas por cualquiera”.
Según esto, podemos entender lo íntimo como todo aquello más interior, relativo y perteneciente
a la intimidad, lo privado como lo
que se ejecuta a la vista de pocos, que pertenece a particulares y lo público como lo que es sabido por
todos, sin manera alguna de ocultarlo. Intentando establecer una relación entre
estos tres factores, encontramos que resulta algo complejo enlazarlos, pues los
tres encierran realidades, versiones, definiciones y contextos distintos.
Si quisiéramos contar un mismo suceso desde las tres
esferas, podríamos hacerlo. Eso sí, utilizando un lenguaje, un tiempo, unos
símbolos y todos unos caracteres que nos lleven a expresar la diferencia según
la esfera. El periodista, debe ser sumamente cauteloso y conocedor de las tres
esferas a la hora de elaborar su reporte sea de cualquier tipo. Este no debe
ser ambiguo, tendrá que ser muy claro a la interpretación del expectante, y
tendrá que haber estipulado ya un punto dónde detenerse, una esfera en la que
hará su estocada final.
A continuación, citamos un caso de una modelo colombiana
atacada con ácido en su rostro, y acosada permanentemente por los medios de
comunicación luego del incidente pese a ser figura pública.
En Colombia no hay cifras oficiales de cuantas mujeres
han sido atacadas con sustancias peligrosas, lo que sí se conoce es que estas
cifras aumentan día a día. Este drama se mantiene en la impunidad, pues en
muchos de estos casos no se captura al culpable o culpables y las escasas veces
que se identifica al agresor las condenas no superan los 4 años. En Cúcuta, capital
de Norte de Santander, se registró un caso particular cuya protagonista fue
María Fernanda Núñez, modelo y aspirante a la corona de señorita Norte de
Santander, quien poseía un gran potencial para convertirse en la embajadora de
la belleza y la segunda reina nacional del departamento. El trágico suceso tuvo lugar la noche del 10 de junio del 2010,
cuando un desconocido que caminaba por la vía arrojó un líquido (ácido) hacia la mujer
provocándole quemaduras en su rostro, pecho y abdomen, afectando gravemente su
ojo derecho y dejando secuelas psicológicas, además acabar con sus posibilidades de coronarse como miss
Colombia.
La presencia de los medios en cuanto a esta situación sobre la señorita Núñez fue exhaustiva, pues
corresponsales de CNN en español, Univisión de Atlanta, hicieron visible un
hecho repudiable que permitió mostrar un flagelo de muchas personas en
Colombia. Es de resaltar cómo mujeres, víctimas anónimas se convirtieron en
protagonistas, infortunadamente por un hecho le ocurrió a una figura pública y
cómo los medios de comunicación resaltaron dos esferas, lo privado y lo íntimo de María Fernanda para dar a conocer
esta problemática a nivel mundial y poder
evidenciar un suceso nocivo, negativo y dañino dirigiéndolo hacia un enfoque
popular, fomentando la opinión pública y el consumo de información actualizada
diariamente acerca de este hecho.
El caso de María Fernanda fue evidenciado por muchos
canales, revistas y medios de comunicación los cuales hacían seguimiento a las
decisiones jurídicas del suceso tipificado en “lesiones personales” con
graduación de la pena según el dictamen del instituto de medicina legal,
contemplado en el artículo 359 del código penal colombiano. Luego de que los
medios expusieran datos importantes como la incapacidad de 35 días de María
Fernanda, su estado de salud o la pena de 22 meses la cual al ser mínima de lo
requerido permite libertad condicional al agresor, la vida de esta mujer quedó
descubierta públicamente y le afectó no solo por el suceso de esa terrible
noche sino también por la presión y complicaciones en su vida personal, también
en su recorrido profesional.
La presión generada por los medios de comunicación que por
alrededor de un mes la siguieron causándole daños psicológicos y afectándola en
su recuperación fue algo que sólo en su esfera privada se analizó. Muy pocos
medios en su mayoría locales aún siguen esperando la condena de Fabián Alberto
Sáenz el presunto co-autor del hecho el
cual aún hoy en día goza de su libertad luego del inicio de su juicio el pasado
13 de febrero del 2012 el cual se encuentra aplazado hasta mayo y sigue
dilatándose.
Hasta el momento no se sabe cómo terminará el juicio,
pues juegan algunos factores en el cumplimiento de la ley, que aún no se
esclarecen.
A través de este caso, podemos analizar cómo el hecho de
que los periodistas estén hurgando en el caso para obtener nueva información
juega un papel importante. A este fenómeno se le ha denominado persecución periodística, pues opera
como su nombre lo indica. Es el acoso por parte de un equipo periodístico a
quien es el centro de una noticia, sin importar nada de lo que le constituye
como persona.
Cuando el periodista hace parte de una red independiente,
depende única y exclusivamente de él su noticia, el objeto de su noticia, su
manera de contarla y hasta dónde llegar con ella. En este caso, el culpable de
persecución periodística sería el periodista directamente, y la responsabilidad
por la invasión exagerada de alguna o de las tres esferas sería enteramente de
este. Contrario a lo que sucede con los periodistas que pertenecen a un sistema
periodístico empresarial. Estos tienen un director que selecciona la noticia,
les indica a quién y cómo investigar y también es este quien decide hasta dónde
llevar el hecho.
En conclusión, se hace más difícil para el periodista que
trabaja en una red sin independencia decidir cruzar o no las esferas que nos
plantea Garzón Valdés, pues este carece de cierta autonomía, y está
permanentemente obedeciendo órdenes. Para el periodista independiente, se
vuelve una cuestión ética, no sólo el punto en dónde detenerse, sino su manera
de contar el hecho, y en general el lenguaje que va a utilizar, pues estas
características también generan sensación de acoso. Lo íntimo, lo privado y lo
público como esferas, afectan no sólo a quien es objeto de la investigación
periodística, también actúan positiva o negativamente sobre el periodista, según
este y su trabajo lo decidan.