Al comienzo del
curso, el enlace de los conceptos comunicación, educación y cultura era
bastante pobre. Recuerdo que en un ensayo que realizamos con nuestras
expectativas acerca del curso hice definiciones aisladas de cada uno y fue únicamente
al final donde estos conceptos encontraron la forma de relacionarse como
elementos que constituían al buen comunicador. Acerté al afirmar que la
educación y la cultura son los eslabones por los que escala el buen
comunicador, pero no imaginaba la gran trascendencia que tienen el tiempo y la
historia en estos dos fenómenos sociales. Fue a través de diferentes textos
donde descubrí que esas tres estructuras “comunicación, educación y cultura”
están unidas profundamente.
“Nuestro pensamiento
nos ata todavía al pasado, al mundo tal como existía en la época de nuestra
infancia y juventud.” Con esta frase inicia el fragmento de Margaret Mead que
encabeza el texto Heredando el futuro
de Jesús Martín Barbero, y es muy exacta a la hora de hablar de la mentalidad
un poco primitiva del ser humano. De nuestra tendencia a rechazar inicial o
totalmente los cambios que nos significan cierta revolución, y de nuestra
dificultad para adaptarnos a los nuevos fenómenos comunicativos que surgen.
Cuando las sociedades
tuvieron acceso a los primeros medios de comunicación, la imprenta y la
enciclopedia, se dieron también nuevas formas de pensamiento. Las ideas
comenzaron a cambiar, la llegada de los medios significó la llegada del
conocimiento a mayor parte de las poblaciones y marcó el periodo de la
ilustración como el periodo donde tomó fuerza la razón sobre el ser humano. Los
curas que eran los principales centros de información fueron perdiendo
credibilidad y el ser humano encontró en estos primeros medios de comunicación
la manera de informase, educarse y fomentar una cultura del desarrollo
intelectual.
Con el paso del
tiempo, los medios fueron transformándose, a medida que se transformaban el
pensamiento y las necesidades de la sociedad. Surgió la literatura, como medio
que aportaba más entretenimiento que conocimiento, y que desplazaba este
segundo de cierta manera. El ser humano comenzó a preocuparse notoriamente por
estar informado, y por estar entretenido. Y surgieron la radio y la televisión
como respuesta a dicha necesidad.
Cuando llegó la
radio, se pensó que los libros desaparecerían, pero no fue así. De hecho, la
radio no tuvo el suficiente impacto para generarle una amenaza a los libros, y
de cierto modo hasta se relacionaban, ya que la radio era un medio muy intelectual.
Caso distinto a la llegada de la televisión. Como nos lo indica Héctor Abad
Faciolince, la televisión no necesita aportar conocimientos para ser llamativa,
porque entretiene. El hecho de interactuar con la imagen en movimiento y el
sonido, aunque poco entendamos de este lenguaje y aunque los programas sean de
poca calidad nos atrae. Y en esto se diferencia la televisión del cine. El cine
es más intelectual, más selectivo con su público. Contiene más imágenes, más
movimiento, más efectos, sonidos más especializados y le exige al espectador
concentración para entender sus contenidos.
Esto les genera a los intelectuales un desorden en
su esquema cultural, pues ver un programa de televisión les roba tiempo en el
que podrían estar adquiriendo nuevos conocimientos. En países como Colombia,
donde las industrias televisivas se preocupan más por entretener que por
educar, los intelectuales apocalípticos atacan la televisión y recurren a los
libros, aparte de la academia, como único medio de comunicación para educarse.
Mientras los intelectuales integrados recurren a la televisión por cable y al
internet como la nueva enciclopedia, sin desechar necesariamente los libros.
La apreciación de
cultura, puede variar y se puede mirar desde distintas perspectivas. Como lo
mencionaba Jesús Martín Barbero, lo que los intelectuales perciben como cultura es el arte, todo lo que
desencadena y aporta a la sociedad y todo aquello que está fundamentado en el
arte. Para los medios de comunicación, la cultura es el entorno, el espacio
donde se desarrollan en la sociedad. La cultura les permite a los pueblos
sentir, a través de la mirada que les sugiere su cultura, y de esta manera acogen la información y los medios.
Si un comunicador
tiene poca información, y poca educación debido a su cultura, sólo podrá
desenvolverse en ella, y difícilmente se relacionará con otras, es decir no
podrá ser eficiente en su tarea. Necesita, estar educado multiculturalmente
para poder emitir información acertada y respetuosa con todos.
Según esto, podemos
entender que la educación está asociada directamente con la comunicación, pues
fue a través de ésta como se hizo posible el aprendizaje, y que hoy en día es
más fácil de adquirir. Aunque los medios nos ofrezcan entretenimiento, no
debemos pensarlos como instrumentos vacíos de conocimiento, hay espacios para
todo. Y es así como vamos transformando nuestra cultura, nuestro pensamiento, y
aprendemos a aprender –valga la redundancia- de los medios de comunicación.
De esta manera,
personalmente aprendí, que la educación y la cultura son aspectos que
constituyen al comunicador, y que este a su vez, construye y transforma a
través de los medios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario