domingo, 15 de abril de 2012

COMUNICACIÓN, EDUCACIÓN Y CULTURA.


Al comienzo del curso, el enlace de los conceptos comunicación, educación y cultura era bastante pobre. Recuerdo que en un ensayo que realizamos con nuestras expectativas acerca del curso hice definiciones aisladas de cada uno y fue únicamente al final donde estos conceptos encontraron la forma de relacionarse como elementos que constituían al buen comunicador. Acerté al afirmar que la educación y la cultura son los eslabones por los que escala el buen comunicador, pero no imaginaba la gran trascendencia que tienen el tiempo y la historia en estos dos fenómenos sociales. Fue a través de diferentes textos donde descubrí que esas tres estructuras “comunicación, educación y cultura” están unidas profundamente.

“Nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como existía en la época de nuestra infancia y juventud.” Con esta frase inicia el fragmento de Margaret Mead que encabeza el texto Heredando el futuro de Jesús Martín Barbero, y es muy exacta a la hora de hablar de la mentalidad un poco primitiva del ser humano. De nuestra tendencia a rechazar inicial o totalmente los cambios que nos significan cierta revolución, y de nuestra dificultad para adaptarnos a los nuevos fenómenos comunicativos que surgen.

Cuando las sociedades tuvieron acceso a los primeros medios de comunicación, la imprenta y la enciclopedia, se dieron también nuevas formas de pensamiento. Las ideas comenzaron a cambiar, la llegada de los medios significó la llegada del conocimiento a mayor parte de las poblaciones y marcó el periodo de la ilustración como el periodo donde tomó fuerza la razón sobre el ser humano. Los curas que eran los principales centros de información fueron perdiendo credibilidad y el ser humano encontró en estos primeros medios de comunicación la manera de informase, educarse y fomentar una cultura del desarrollo intelectual.

Con el paso del tiempo, los medios fueron transformándose, a medida que se transformaban el pensamiento y las necesidades de la sociedad. Surgió la literatura, como medio que aportaba más entretenimiento que conocimiento, y que desplazaba este segundo de cierta manera. El ser humano comenzó a preocuparse notoriamente por estar informado, y por estar entretenido. Y surgieron la radio y la televisión como respuesta a dicha necesidad.
Cuando llegó la radio, se pensó que los libros desaparecerían, pero no fue así. De hecho, la radio no tuvo el suficiente impacto para generarle una amenaza a los libros, y de cierto modo hasta se relacionaban, ya que la radio era un medio muy intelectual. Caso distinto a la llegada de la televisión. Como nos lo indica Héctor Abad Faciolince, la televisión no necesita aportar conocimientos para ser llamativa, porque entretiene. El hecho de interactuar con la imagen en movimiento y el sonido, aunque poco entendamos de este lenguaje y aunque los programas sean de poca calidad nos atrae. Y en esto se diferencia la televisión del cine. El cine es más intelectual, más selectivo con su público. Contiene más imágenes, más movimiento, más efectos, sonidos más especializados y le exige al espectador concentración para entender sus contenidos.

Esto  les genera a los intelectuales un desorden en su esquema cultural, pues ver un programa de televisión les roba tiempo en el que podrían estar adquiriendo nuevos conocimientos. En países como Colombia, donde las industrias televisivas se preocupan más por entretener que por educar, los intelectuales apocalípticos atacan la televisión y recurren a los libros, aparte de la academia, como único medio de comunicación para educarse. Mientras los intelectuales integrados recurren a la televisión por cable y al internet como la nueva enciclopedia, sin desechar necesariamente los libros.

La apreciación de cultura, puede variar y se puede mirar desde distintas perspectivas. Como lo mencionaba Jesús Martín Barbero, lo que los intelectuales perciben  como cultura es el arte, todo lo que desencadena y aporta a la sociedad y todo aquello que está fundamentado en el arte. Para los medios de comunicación, la cultura es el entorno, el espacio donde se desarrollan en la sociedad. La cultura les permite a los pueblos sentir, a través de la mirada que les sugiere su cultura, y de esta manera  acogen la información y los medios.

Si un comunicador tiene poca información, y poca educación debido a su cultura, sólo podrá desenvolverse en ella, y difícilmente se relacionará con otras, es decir no podrá ser eficiente en su tarea. Necesita, estar educado multiculturalmente para poder emitir información acertada y respetuosa con todos.

Según esto, podemos entender que la educación está asociada directamente con la comunicación, pues fue a través de ésta como se hizo posible el aprendizaje, y que hoy en día es más fácil de adquirir. Aunque los medios nos ofrezcan entretenimiento, no debemos pensarlos como instrumentos vacíos de conocimiento, hay espacios para todo. Y es así como vamos transformando nuestra cultura, nuestro pensamiento, y aprendemos a aprender –valga la redundancia- de los medios de comunicación.

De esta manera, personalmente aprendí, que la educación y la cultura son aspectos que constituyen al comunicador, y que este a su vez, construye y transforma a través de los medios. 

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